Recomendaciones versión final Fontanería filosófica:
a) No utilicen la primera persona (creo, pensamos). Redacta de manera impersonal.
b) No incluir exageraciones: "muy necesario", "son completamente lógicas".
c) En su ensayo, no tienen que incluir las instrucciones que di para la escritura. Solamente tienen que seguirlas.
FECHAS DE ENTREGA:
Mandar su versión final el 16 y el 17 de abril. SOLAMENTE EL 16 y el 17 de abril.
Poner en su correo el borrador y la versión final indicando claramente cada uno de ellos. Archivos en PDF. Esto me facilita la identificación de los textos.
Poner en su correo sus apellidos, su nombre y el grupo al que pertenecen. Esto me facilita la identificación de los correos.
Las dudas y aclaraciones por favor en el chat del grupo
NOTAS IMPORTANTES:
Si la UNAM no amplía oficialmente el calendario escolar, o da una indicación específica, me parece que este es el último trabajo que les voy a solicitar. LES INFORMARÉ CON OPORTUNIDAD.
¿Leyeron todos los libros que les dejé?
¿Cómo están? Cuídense.
DOS Leer y escribir
martes, 7 de abril de 2020
miércoles, 1 de abril de 2020
Fontanería filosófica: Estrategia 2
Versión final
Comparación entre dos textos filosóficos: Ensayo
A partir del siguiente fragmento “En la filosofía los problemas no se resuelven, sino que se sustituyen por nuevos modos de descripción, se reformulan, e incluso a veces simplemente se olvidan”[1], escribe un texto en el que a) establezcas cuáles son las coincidencias y las diferencias con el texto de Mary Midgley, ten en cuenta las tres afirmaciones que contienen el fragmento de la entrevista a Rorty. Para sostener tu respuesta cita el texto “Fontanería filosófica”; b) propon una tesis acerca del funcionamiento de la filosofía en el marco de lo establecido en el inciso a). La tesis debe derivar explícitamente de los textos de Midgley y la entrevista a Rorty.
Título
|
Original. Apegado al contenido del texto que escribiste
|
Párrafo 1
|
Enuncia la tesis propuesta (Inciso b) e informas de manera general sobre el contenido del texto de Midgley.
|
Párrafo 2
|
Informa al lector de las divergencias o coincidencias que se pueden observar al comparar el contenido y la tesis del texto de Migdley con el fragmento de la entrevista a Rorty
|
Párrafo 3
|
Presenta un resumen del contenido del texto de Midgley. (Utiliza los párrafos 2 y 3 del Primer borrador)
|
Párrafo 4
|
Ofrece argumentos para sostener la tesis.
|
Párrafo 5
|
Conclusión. Presenta nuevamente tu tesis
|
Criterios de evaluación:
A El texto propone una tesis
Selecciona o propone un argumento sobre el funcionamiento de la filosofía. Presenta un análisis coherente y organizado, con puntos de vista y argumentos sólidos que sostienen la tesis.
La tesis:
a) está claramente delimitada por un punto.
b) está formalmente bien formulada a través de un verbo conjugado.
c) se encuentra al final del primer párrafo.
d) el título del ensayo es adecuado a la tesis y al contenido del mismo.
|
B El ensayo se organiza alrededor de la tesis
Presenta una prosa lógica que expresa la estructura jerárquica de las ideas:
a) párrafo inicial con planteamiento del problema y tesis,
b) párrafos en los que se presentan argumentos que apoyan la tesis,
c) párrafo en el que se concluye resumiendo los argumentos y reafirmando la tesis.
|
C Incorpora el material leído
Incorpora, como base de sus razonamientos, referencias a “Fontanería filosófica” y al texto de la entrevista a Rorty. Utiliza mecanismos formales e informales para identificar dichas referencias.
|
D Escribe en una prosa clara con niveles adecuados de corrección gramatical, puntuación y ortografía.
|
[1] “Es bueno persuadir” en Rorty, Richard. (2005) Cuidar la libertad. Madrid: Editorial Trotta. (pp. 93-94, fragmento). El texto citado son palabras que forman parte de una pregunta elaborada a Richard Rorty durante una entrevista que aparece en Cuidar la libertad.
martes, 21 de marzo de 2017
Fontanería filosófica. Agua y pensamiento.
FONTANERÍA FILOSÓFICA[1]
Agua y pensamiento
Mary Midgley
¿Se parece la filosofía al
oficio de reparar tuberías? Los he comparado en varias ocasiones con la
pretensión de subrayar la idea de que filosofar no sólo es algo sublime,
elegante y difícil, sino también necesario. No es una actividad opcional. La
idea causó cierta sorpresa, y a veces se
le ha considerado un tanto indigna. La cuestión de la dignidad es muy
interesante, y volveré sobre ella al final de este capítulo. Primero, no
obstante, me gustaría abundar algo más en la comparación.
La fontanería y la filosofía son actividades que surgen
debido a que culturas complejas como las nuestras cuentan, bajo su superficie, con
un sistema bastante intrincado que por regla general pasa inadvertido, pero que
a veces no funciona adecuadamente. En ambos casos esto puede tener graves
consecuencias. Cada sistema satisface necesidades vitales de quienes viven por
encima de él. Resulta difícil arreglarlos cuando fallan, ya que ninguno de los
dos se diseñó conscientemente para operar como un todo. Se han realizado
numerosos intentos para reformarlos. No obstante, ambos presentan
complicaciones que, por lo general, están demasiado extendidas como para
permitir un comienzo radicalmente nuevo.
Ninguno de los dos sistemas tuvo un único diseñador que
conociera con exactitud las necesidades a las que tendría que hacer frente. Por
el contrario, ambos han crecido imperceptiblemente a lo largo de los siglos del
mismo modo en que lo hacen los organismos, y se ven sometidos a constantes y
paulatinas alteraciones que responden a los cambios de demanda generados por la
complejización de los modos de vida que se desarrollan por encima de ellos.
Consiguientemente, ambos sistemas han acabado por volverse muy intrincados.
Cuando aparece algún problema, se precisa de una técnica especializada, si es
que se pretende tener alguna esperanza de localizarlo y corregirlo.
Aquí, sin embargo, nos topamos con la primera diferencia
acusada entre los dos casos. En lo tocante a la fontanería, todo mundo acepta
la necesidad de especialistas cualificados. En materia de filosofía, son muchos
¾en especial los británicos¾ los que no sólo ponen en
duda esta necesidad, sino que a menudo se muestran ecépticos sobre la propia
existencia de un sistema subterráneo. Éste se oculta a mucha mayor profundidad.
Cuando los conceptos con los que vivimos funcional mal, no suelen gotear
ruidosamente desde el techo ni inundar el suelo de la cocina. Sólo distorcionan
y obstruyen silenciosamente nuestro pendsamiento.
A menudo no somos conscientes de este oscuro mal
funcionamiento en la misma medida en que lo somos del malestar producido por un
continuo mal olor o un resfriado que avanza lentamente. Claro que podemos
quejarnos que la vida nos va mal, de que nuestras acciones y relaciones no
marchan como queremos. Pero puede resultar muy difícil darse cuenta de por qué
ocurre, o qué hacer al respecto. Nos es más fácil buscar el origen del problema
fuera de nosotros mismos. Sabemos que es difícil hallar fallos en nuestra propìa
motivación, en la estructura de nuestros sentimientos. Pero en cierto sentido
es todavías más difícil ¾incluso menos natural¾ dirigir nuestra atención
hacia lo que podría ser defectuoso en la estructura de nuestro pensamiento.
Nuestra atención se dirige de manera natural hacia fuera, hacia los defectos
del mundo que nos rodea. Darle vuelta al pensamiento para poder observarse a sí
mismo críticamente es bastante difícil. Ésta es la razón por la que, en
cualquier cultura, la filosofía ha tenido un desarrollo relativamente tardío.
Sin embargo, cuando las cosas van mal hemos de
enfrentarnos a ello. Debemos entonces reajustar de algún modo nuestros
conceptos fundamentales; es preciso que cambiemos el conjunto de supuestos con
los que hemos crecido. Tenemos que volver a plantear los supuestos dados,
generalmente desordenados e implícitos, de manera que consigamos hallar el
origen del problema. Y este nuevo planteamiento debe adoptar una forma útil,
una forma que haga que la necesidad de cambio parezca posible.
[1]
“Fontanería filosófica” en Midgley, Mary (1996) Delfines, sexo y utopías. Doce ensayos para
sacar la
filosofía a la calle. México: Fondo de Cultura Económica. (pp. 13-14)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)